La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogeras. (Rochefoucauld)

jueves, 15 de noviembre de 2012

LA DESPEDIDA (MIKHAIL LÉRMONTOV)


¡Adíos! Nunca más nos encontraremos
ni nos daremos la mano nunca más.
¡Adíos! tu corazón es libre desde ahora
aunque no volverás a ser feliz jamás.

Sé que palpitará de nuevo
con ímpetu doloroso tu corazón
cuando oigas el nombre de aquel amigo
que ya hace tiempo desapareció.

Hay sonidos que no le dicen nada
a la turba arrogante que los desdeña,
pero a nosotros nos es difícil olvidarlos
porque viven fundidos en el alma nuestra.

Se entierra el pasado como una tumba
en el fondo de aquellos sonidos sagrados,
y sobre la tierra tan sólo hay dos seres
que comprenden y se estremecen al escucharlos.

Estuvimos juntos sólo por un instante,
pero estuvo contenida la eternidad en él;
consumimos todos nuestros sentidos
y todo lo quemamos en el beso aquél.

¡Adíos! No te aflijas. Sé sensata.
No lamentes la brevedad de nuestro amor.
Hoy parece difícil el separarnos,
pero sería aún más penosa la unión.        




Mikhail Lérmontov

viernes, 9 de noviembre de 2012

MAL DE AUSENCIA (LUIS ALBERTO DE CUENCA)




Desde que tú te fuiste, no sabes qué despacio
pasa el tiempo en Madrid. He visto una película
que ha terminado apenas hace un siglo. No sabes
qué lento corre el mundo sin ti, novia lejana.

Mis amigos me dicen que vuelva a ser el mismo,
que pudre el corazón tanta melancolía,
que tu ausencia no vale tanta ansiedad inútil,
que parezco un ejemplo de subliteratura.

Pero tú te has llevado mi paz en tu maleta,
los hilos del teléfono, la calle en la que vivo.
Tú has mandado a mi casa tropas ecologistas
a saquear mi alma contaminada y triste.

Y, para colmo, sigo soñando con gigantes
y contigo, desnuda, besándoles las manos.
Con dioses a caballo que destruyen Europa
y cautiva te guardan hasta que yo esté muerto.




Luis Alberto de Cuenca

lunes, 5 de noviembre de 2012

AMOR DE TARDE (MARIO BENEDETTI)





Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.



Mario Benedetti

martes, 30 de octubre de 2012

LA LLAMADA (FRANCISCO GÁLVEZ)



Sigo esperando tu llamada,
no me olvides ni dejes que transcurra
demasiado tiempo,
porque todo es fugaz
y se pierde el instante de las cosas.

Sigo esperando cada día,
contéstame y renuncia a este silencio
de pálidos mensajes,
porque acaban las horas
y el tacto que mantienen las palabras.

Sigo esperando en la distancia,
acude en breve, escritas en el aire
mi invitación y súplica,
porque ningún decir
ni su gesto es pasión cuando ya es tarde.

Sigo esperando tu llamada,
no demores, depende de un hilo
la vida más sencilla,
porque esta servidumbre
en lugar de acercarnos nos aleja.



Francisco Gálvez

 









martes, 23 de octubre de 2012

PORQUE ME TRAÍAN TU SUEÑO (ESTHER DE CÁCERES)





Porque me traían tu sueño
yo amé los cielos de la tarde
y los árboles solos.

Y amé los mares en el alba
y las barcas abandonadas,
porque en ellas iba encontrando
¡tu recuerdo!

Ya sin los cielos de la tarde
ni los mares del alba
¡te tengo!

Libre de las imágenes
¡te tengo!

Porque ahora te amo
en esta soledad mía
sin recuerdos.




Esther de Cáceres

lunes, 15 de octubre de 2012

MUJER DE AUSENCIA (GERADO DIEGO)





Mujer de ausencia,
escultura de música en el tiempo.
Cuando modulo el busto
faltan los pies y el rostro se deshizo.
Ni el retrato me fija con su química
el momento justo.
Es el silencio muerto
en la infinita melodía.
Mujer de ausencia, estatuta
de sal que se disuelve, y la tortura
de forma sin materia.



Gerardo Diego

miércoles, 3 de octubre de 2012

ELEGÍA (ALEXANDER PUSHKIN)





La alegría apagada de los años turbulentos
pesada es para mí; como el vino,
mientras pasan los años me da más embriaguez.
Mi camino es sombrío. Labores y dolor
me promete el agitado mar del porvenir.
Pero, amigos, aún no quiero morir.
Quiero vivir, para pensar, para sufrir.
Y sé que entre penas, ansiedades y congojas
me aguardan placeres todavía:
a veces gozaré las armonías;
a veces lloraré ante una visión,
y quizás en la tristeza de mi ocaso,
el amor lucirá su sonrisa de adiós.





Alexander Pushkin