La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogeras. (Rochefoucauld)

lunes, 15 de octubre de 2012

MUJER DE AUSENCIA (GERADO DIEGO)





Mujer de ausencia,
escultura de música en el tiempo.
Cuando modulo el busto
faltan los pies y el rostro se deshizo.
Ni el retrato me fija con su química
el momento justo.
Es el silencio muerto
en la infinita melodía.
Mujer de ausencia, estatuta
de sal que se disuelve, y la tortura
de forma sin materia.



Gerardo Diego

miércoles, 3 de octubre de 2012

ELEGÍA (ALEXANDER PUSHKIN)





La alegría apagada de los años turbulentos
pesada es para mí; como el vino,
mientras pasan los años me da más embriaguez.
Mi camino es sombrío. Labores y dolor
me promete el agitado mar del porvenir.
Pero, amigos, aún no quiero morir.
Quiero vivir, para pensar, para sufrir.
Y sé que entre penas, ansiedades y congojas
me aguardan placeres todavía:
a veces gozaré las armonías;
a veces lloraré ante una visión,
y quizás en la tristeza de mi ocaso,
el amor lucirá su sonrisa de adiós.





Alexander Pushkin

jueves, 27 de septiembre de 2012

OSCURO AMOR... (SUSANA MARCH)




Oscuro amor... Tu muerte es ya mi muerte.
Más allá de este mar, ¿qué extraña orilla
cobijará mi náufraga tristeza?
Me evadiré del viento
que transita en mi sangre,
sacudiré mis lágrimas
como las largas crines de un caballo salvaje.
Quiero partir contigo,
sin mí, por los senderos
extraños y remotos
por donde vas a ciegas, tropezando.
Te seguiré sin lástima y sin gloria,
mendiga de unos ojos,
de una voz, de una mano cercenada
en el umbral del sueño...

Te seguiré hasta allí donde tu acabas
para acabar contigo.





Susana March

viernes, 21 de septiembre de 2012

AUSENCIA (VINICIUS DE MORAES)




Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta maldita tierra
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré… tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más intimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada.




Vinicius de Moraes

lunes, 17 de septiembre de 2012

DESENCUENTRO (JOSE MANUEL CABALLERO BONALD)




Esquiva como la noche,
como la mano que te entorpecía,
como la trémula succión
insuficiente de la carne;
esquiva y veloz como la hoja
ensangrentada de un cuchillo,
como los filos de la nieve, como el esperma
que decora el embozo de las sábanas,
como la congoja de un niño
que se esconde para llorar.
Tratas de no saber y sabes
que ya está todo maniatado,
allí
donde pernocta el irascible
lastre del desamor, sombra
partida por olvidos, desdenes,
llave que ya no abre ningún sueño:
La ausencia se aproxima
en sentido contrario al de la espera.






José Manuel Caballero Bonald



lunes, 10 de septiembre de 2012

TUS PALABRAS (MANUEL ALTOLAGUIRRE)






Apoyada en mi hombro
eres mi ala derecha.
Como si desplegaras
tus suaves plumas negras,
tus palabras a un cielo
blanquísimo me elevan.
Exaltación. Silencio.

Sentado estoy a mi mesa,
sangrándome la espalda,
doliéndome tu ausencia.



Manuel Altolaguirre









miércoles, 5 de septiembre de 2012

KONSTANTIN VANSHENKIN





De ninguna manera lo esperaba, 
ya sentía el sueño en todo el cuerpo,
con la almohada entre las manos,
cerca de la cama abierta.

La luna brillaba fuerte.
Su camisón irradiaba blancura.
Él golpeo la puerta
y ella embelleció de miedo.





Konstantin Vanshenkin